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sábado, 27 de noviembre de 2010

La importancia de los signos de puntuación.

Publicado el Diciembre 7, 2007 por Laura
La Ortografía es importante. Y los signos de puntuación también. Son factores que dan cohesión a un texto.  Si no,  fíjense en cómo puede cambiar un testamento. Este texto lo he recogido de la página de Sergio de la Morena.

EL TESTAMENTO

“Se cuenta que un señor, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente testamento sin signos de puntuación:
«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los Jesuitas todo lo dicho es mi deseo».
El juez encargado de resolver el testamento reunió a los posibles herederos, es decir, al sobrino Juan, al hermano Luis, al sastre y a los jesuitas y les entregó una copia del confuso testamento con objeto de que le ayudaran a resolver el dilema. Al día siguiente cada heredero aportó al juez una copia del testamento con signos de puntuación.
- Juan, el sobrino:
«Dejo mis bienes a mi sobrino Juan. No a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los Jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».
- Luis, el hermano:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¡A mi hermano Luis!. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los Jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».
- El sastre:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los Jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».
- Los Jesuitas:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los Jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo».
- El juez todavía pudo añadir otra interpretación:
«¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los Jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo».
Así que el señor juez, ante la imposibilidad de nombrar heredero, tomó la siguiente decisión:
«… por lo que no resultando herederos para esta herencia, yo, el Juez me incauto de ella en nombre del Estado y sin más que tratar queda terminado el asunto».

miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿ Cómo hacer un ensayo?

Un ensayo es una colección de ideas cuyo objetivo es considerar, desarrollar y luego concluir sobre un tema en particular. De hecho etimológicamente viene del latín exagium, o pesar, y este es el tratamiento que se le da a su desarrollo.
Y bueno ¿Cómo hacer un ensayo? Primero, debemos comenzar por buscar un tema; si este es asignado por terceros, no hay problema, pero si debemos escoger un tema por nosotros mismos, podemos tomar algunas recomendaciones. Es siempre aconsejable el acotar la temática; por ejemplo es bueno un ensayo con el título de "La obra literaria de nn" o aún mejor "La influencia de la política en la obra de nn". Por otro lado "las obras literarias" sería un título demasiado amplio y general. De esta manera, podremos ser más específicos en cuanto al alcance de nuestro trabajo, y además dejaremos menos cabos sueltos. También de esta manera nos simplificamos el trabajo de investigación, y por otra parte podremos llegar a títulos atractivos y originales, dándole un valor agregado a nuestra obra.
El segundo paso para hacer nuestro ensayo, una vez que ya tenemos el tema a desarrollar, es la investigación o recopilación de antecedentes e información. En este punto todo sirve, como obras literarias, de críticos, noticias, artículos académicos y revistas especializadas. Se recomienda abarcar la mayor cantidad de información posible, para luego referirse a ella durante el desarrollo del ensayo. Un error recurrente, es citar a diversas fuentes y autores sólo para estar de acuerdo con todos estos contenidos; en un ensayo la honestidad y las ideas propias son de gran valor, por lo que el no estar de acuerdo con alguna idea entre la información recopilada es un planteamiento que se debe incluir.
Otra gran fuente de información que se utiliza para hacer un ensayo en la actualidad, es el Internet. Podemos utilizar los grandes buscadores como Google y Yahoo, más la información que podremos encontrar en redes internas de universidades, si tenemos acceso a ellas. Un punto muy importante al decidir utilizar la Internet como una fuente de información, es ser bastante crítico a la hora de considerar un sitio como candidato para servirnos de ayuda. Esto porque es común encontrar información errónea, publicada de manera intencional o accidental, ya que la red esta abierta a todos los que quieran expresar algo en ella. O sea, debemos primero recorrer el sitio y juzgar su credibilidad antes de utilizarlo como fuente.
Ahora que ya tenemos una idea de las diversas fuentes que utilizaremos, no debemos olvidar el tomar notas de manera crítica mientras leemos el material. Y por supuesto, para cada fuente que vamos decidiendo utilizar, es necesario también anotar la edición, el lugar y fecha de la publicación, junto con el autor, para nuestra bibliografía.
En nuestro tutorial acerca de cómo hacer un ensayo ya hemos avanzado al punto que tenemos el título, las fuentes de información, y además hemos tomado notas críticas de las fuentes utilizadas. El siguiente paso consiste en volver a revisar nuestras notas, para luego ordenarlas dándole un estructura a nuestro ensayo. Podemos agruparlas por la temática que abarcan, para tener una idea de la organización que tendrán los párrafos.
En cuanto a los párrafos de nuestro ensayo, hay recomendaciones importantes. Se deben evitar los párrafos de una sola frase, ya que causan una mala impresión. La idea es presentar un tema con la primera frase, para luego desarrollarlo en el resto del párrafo. En el primer párrafo del trabajo, se debe expresar claramente el tema y objetivo del ensayo. Para tener una idea de cuan largo debe ser cada párrafo, se puede tomar como referencia un tercio del largo de la página, aunque por supuesto esto puede variar dependiendo de las necesidades particulares.
Al final del ensayo, debemos incluir, como mencionamos anteriormente, una lista de las fuentes utilizadas. Por ejemplo, podemos utilizar el siguiente formato: Autor, Obra, Publicación, fecha.
Listo, ahora debemos llevar el ensayo a la computadora e imprimirlo. Algunas recomendaciones al respecto. Corregir la ortografía es una prioridad; faltas ortográficas y en la gramática causan una pésima impresión en el lector o examinador. Una de las tragedias más recurrentes en el mundo de los ensayos son los cortes de luz, que llevan a la pérdida de lo que hemos escrito y organizado. Por este motivo debemos ir grabando a medida que avancemos. Estéticamente, se recomienda el doble espaciado entre líneas y el uso de la indentación o tabulado para comenzar cada párrafo. La numeración de las hojas también es importante.
Finalmente, debemos presentar nuestro ensayo. En este respecto para causar una impresión óptima en el destinatario, se recomienda no corchetear las hojas, sino que utilizar una carpeta transparente que las sostenga a presión. Por lo demás son bastante económicas.
Como una recomendación final de este tutorial sobre cómo hacer un ensayo, debemos siempre pensar en el lector; por este motivo nuestro ensayo debe ser entretenido, bien escrito, correctamente presentado, y por que no, incluso provocador en sus planteamientos.
CIBERIGRAFIA:
http://www.misrespuestas.com/como-hacer-un-ensayo.html

domingo, 24 de octubre de 2010

La lectura

Por: Jose Ignacio franco.
Tal vez alguien piense que hubiese sido deseable que, antes de empezar a hablar del lenguaje escrito, hubiéramos presentado una descripción anatómica y fisiológica del sistema visual y manual de los seres humanos, de la misma manera en que para el habla se presentó el sistema articulatorio/auditivo en la Parte IV. Pero esto no se suele hacer con los tratamientos lingüísticos sobre lectura y escritura, porque en el estado actual de nuestros conocimientos, es muy poco lo que se puede decir. El estudio de lo que ocurre cuando percibimos el lenguaje visualmente y lo procesamos es muy reciente, y mientras que se sabe algo de las operaciones de procesamiento que probablemente se producen, las correlaciones neuroanatómicas de dichos procesos permanecen oscuras. Además, en principio tal vez sea poco lo que se puede decir, dado que las estructuras del ojo y de la mano no parecen estar biológicamente adaptadas para el lenguaje escrito de la misma manera que los órganos vocales lo están para el habla (aunque esto no es demasiado sorprendente, dado el desarrollo relativamente reciente de la escritura) En consecuencia, la mayor parte de las investigaciones las llevan a cabo psicólogos que se preocupan menos por la estructura y el funcionamiento del ojo, y más por encontrar modelos de la manera «profunda» en que trabaja el cerebro cuando procesa el lenguaje escrito.

Movimientos del ojo

Pero hay un asunto fisiológico que ha llamado considerablemente la atención: la naturaleza de los movimientos del ojo. Se pueden emplear varias técnicas para registrar dichos movimientos, como la de pegar un espejo a una lentilla situada sobre la córnea: luego se puede filmar un rayo de luz reflejado por el espejo. Utilizando estos métodos, los investigadores han demostrado que los ojos trabajan juntos, y que cuando buscan un objeto se mueven con una serie de rápidos movimientos bruscos, denominados saccades (del francés, «el flamear de una vela»). Entre dos movimientos hay un periodo de relativa estabilidad, conocido como fijación. Durante la lectura, los ojos no siguen las líneas impresas de una forma uniforme y lineal, sino que proceden a base de saltos y fijaciones. Normalmente hacemos 3 o 4 fijaciones al segundo, aunque el ritmo y la duración pueden verse afectados por el contenido de lo que se lee, y hay algunas variaciones según las lenguas.
Lo que ocurre durante la fijación tiene especial importancia cuando se estudia el proceso de la lectura. Las células nerviosas que convierten la luz en impulsos nerviosos se encuentran en la retina, en el fondo del ojo. La región central de la retina, donde se concentran apretadamente las células receptoras, recibe el nombre de fóvea. Ocupa unos 2º de ángulo de visión, y es la zona que ofrece una visión más detallada, como la que se necesita para identificar formas gráficas. Cuanto más lejos está un estímulo de la fóvea, menor es nuestra capacidad de discriminación. El área parafoveal rodea la fóvea, y está rodeado a su vez por la periferia. Estas zonas no participan tanto en la acción de leer, pero tienen cierta importancia en la detección de patrones visuales mayore en un texto.


Una secuencia de movimientos oculares Las fijaciones aparecen como círculos, y el orden de los movimientos queda representado por las flechas; no se dice nada acerca de la duración de cada fijación. En las fijaciones de la oración «El vehículo casi aplastó a un peatón», tal como aparecen aquí, el lector dedica la mayor parte del tiempo al principio de la oración. Nótese (i) que la palabra un no recibe una fijación independiente (y posiblemente el tampoco): (ii) la primera parte de la oración es examinada tres veces. Esta clase de efectos requiere una explicación compleja, en la que los rasgos físicos del texto (como la longitud de las palabras) interactúen con sus propiedades semánticas.

El vehículo casi aplastó a un peatón



Espacio perceptivo

¿Cuánto material lingüístico se puede ver en una fijación? La mayoría de la información sobre el espacio de percepción visual nos la da el uso del taquistoscopio; la persona presencia una breve ráfaga de imágenes de letras o palabras, y luego comprueba cuántas puede recordar. En una sola exposición de 1/100 de segundo generalmente se pueden recordar 3 o 4 letras aisladas o 2 o 4 palabras cortas. Hay varios factores que afectan al resultado, como son la distancia entre los estímulos y los ojos, y si las letras o palabras están lingüisticamente ligadas.
No obstante, este método no reproduce lo que ocurre realmente durante la lectura, donde las personas hacen varias fijaciones por segundo y no tienen que decir qué es lo que han visto. Por consiguiente, se han puesto a prueba otros métodos para estudiar el espacio perceptivo. En un estudio muy sofisticado se incluía el uso de tecnología informática (K. Rayner & G. W. McConkie, 1977). Un monitor del movimiento de los ojos iluminaba el ojo con luz infrarroja invisible, y medía la cantidad de luz reflejada por ciertas partes de la superficie ocular. Luego, a este equipo se le conectaba una computadora programada para controlar la posición del ojo 60 veces por segundo y registrar a dónde estaba mirando la persona y cuánto duraba cada movimiento de fijación. El texto que había que leer aparecía en una pantalla controlada también por la computadora, lo que permitía a los investigadores introducir cambios en ella durante un período de movimiento ocular.
En otro experimento, se «mutilaba» un fragmento de un texto reemplazando las letras con una x. Cuando los sujetos miraban el texto, el ordenador reemplazaba automáticamente por las letras originales las x de una zona determinada alrededor del punto central de visión. Esto creaba una «ventana» de texto normal en la zona foveal del sujeto durante esa fijación. Cuando los ojos del sujeto se movían, la ventana se volvía a reemplazar con las x y se creaba una ventana nueva. El tamaño de la ventana estaba bajo el control del investigador: en la tabla mostramos una ventana de 17 caracteres. Los sujetos no tenían dificultades para leer en estas condiciones, a menos que la ventana se volviera demasiado pequeña.
Mediante la utilización de ventanas de distintos tamaños y distintas mutilaciones del texto, se pudieron sacar varias conclusiones sobre el espacio perceptivo. La reducción del tamaño de la ventana disminuía la velocidad de lectura de los sujetos, pero no afectaba a su capacidad de comprensión del texto (a pesar de que todo lo que el lector podía ver eran nueve letras, poco más que una palabra a la vez). El estudio indicaba que la información sobre las letras utilizada por los sujetos no iba más allá de 10 y 11 posiciones a partir del centro de visión, aunque se podía obtener la información sobre longitud y forma de las palabras de mucho más lejos. Un estudio detallado mostró también que esas zonas no eran simétricas alrededor del centro de visión: en el lado izquierdo, la zona empleada durante una fijación se limitaba a cuatro posiciones de letras.
Se puede concluir que, al mirar un texto de tamaño medio desde una distancia de 30 cm,. los lectores normalmente no identifican más de dos o tres palabras cortas (unas 10 letras) en cada fijación. Las unidades mayores no se pueden ver «de una vez».